NARRA TOM
- ¿me sueltas? – sonrió miedosa, la situación se tornaba bastante cómoda para mi pero podría decir que todo lo contrario para Adri - ¿Tom? – me miró a los ojos al ver que yo no le contestaba nada y presionaba sus muñecas aun más fuerte, estaba perdido, hasta que una gota cayó en una de mis mejillas.
-Perdón ¿lloras? ¿Por qué? – Le solté las manos y me senté – lo siento tanto ¿es mi culpa? – agachó la mirada y se cubrió el rostro con las manos, mierda que era mi culpa – lo siento nena, discúlpame, se que lo pensabas, y no te niego las cosas porque eso precisamente pretendía, pero veo que me he equivocado, lo siento – le tendí la mano para levantarla del suelo, yo lo había hecho previamente.
- Tom, lo siento de verdad, soy una ridícula… pero es que… - hizo una pausa y suspiró – me das miedo, te tengo miedo – me extrañé y fruncí el seño – ya… es que amo a tu hermano, y seguro lo del sueño lo ha de tener clarísimo, ustedes se cuentan todo… y lloro porque pensé que me ibas a obligar a tener sexo.
- No, No ¿miedo? ¡Maldita sea Adriana! Si no querías no te iba a obligar, discúlpame y ya no llores, odio que las mujeres lloren – dije y rodee los ojos – ahora me voy, y no te molesto más.
- no espera – me detuvo del brazo, claro ahora si quiere – gracias Tom.
-¿Qué me agradeces? - pregunté con el seño fruncido, estaba enojado, ahora desperdiciaba un esplendida noche durmiendo en vez de estarme follando a cualquier tía de las de afuera.
- dijiste que me ayudarías con Bill ¿recuerdas? – di un fuerte suspiro, puesto que se que mi hermanito ya había puesto los ojos en otra.
-ah, eso, claro… nos vemos, hasta mañana – sonrió mostrando su dentadura perfecta y blanca.
- hasta mañana – besó mi mejilla y yo puse la mano encima del beso que me había dado.
-gracias – sonreí, mágicamente me había arreglado la noche luego de destruirla por completo.
La miré por escasos segundos a los ojos, estaba algo distante, la medida de mi brazo extendido, me acerque a ella, la abracé y besé su coronilla.
-gracias, pero creo que ya debes irte – rodeo los ojos.
-sí, hasta mañana preciosa – guiñé de un ojo.
-¡ya vete! – rió
-¡ya, ya me iré! – sonreía, me gustaba de cierto modo molestarla.
Cerré la puerta y me encamine al ascensor muy pensante, desde este día no descansaré hasta que esa mujer que quedó atrás de esa puerta será mía por una noche como la de mi sueño.
NARRA ZAHRA
Camine pesadamente por el pasillo, vi a Tom salir de la habitación y de Adri con una sonrisa como el del gato en Alicia en el país de las maravillas y con la mano en una de sus mejillas.
-¿Qué hacías en el cuarto de Adri? – se descompuso de inmediato y me miró de pies a cabeza.
-¿te importa acaso? – sonrió estúpidamente, es osado.
-claro, es mi amiga – dije y buscaba la tarjeta de mi habitación.
- conversábamos es todo – se encogió de hombros, ¿cree que soy fácil de engañar?
- Tom, no soy nada tonta eh –
- si no me quieres creer, allá está tu amiga intentando dormir, por que se siente mal… - dijo el rastudo.
-¿Qué tiene? – me alteré
- eso que ustedes le llaman “amor” por eso prefiero no involucrarme más allá del sexo – levanto una ceja, ¡es que es un gilipoyas!
-¿te contó algo? – pregunté
-si, y tú y mi hermano tienen la culpa, no se los voy a ocultar – dijo
-¿culpa de que? – pregunto Bill acercándonos, mierda se armó el despelote.
- que por tu culpa y la de ella – me señalo – está Adri llorando ahí dentro, tengo que hablar contigo Bill, pero será mañana, buenas noches – se alejó de nosotros y se metió en el ascensor.
-wow – dijo Bill – es exagerado – resopló
-no creo que esté exagerando ¿Qué haces fuera de tu cuarto? – pregunté
- iba a hacer algo, pero veo que mejor ya no haré nada – se giró sobre sus talones para regresar a su habitación.
-no, no, no, no, no ¡espera! – Lo detuve del brazo – dime – sonreí
- era algo estúpido de todas formas – rascó su frente
-nada de lo que tu digas es estúpido para mí – se sonrojó
-¿quieres dormir conmigo – abrí los ojos como platos – ves te dije que era algo estúpido, me voy – se giró
-¡pero espera! Aun no te he contestado nada – agaché la mirada
-¿y entonces? – preguntó nervioso.
-voy enseguida, antes voy a hablar con Adri – mire sus ojos que encantaban a cualquiera.
-está bien, te espero – sonrió y finalmente se giró hacia su habitación.
Entré a mi habitación, me cambie las ropas, cepille mis dientes y fui a la habitación de Adri.
-¡Tom, ya vete! – gritó y lanzo algo a la puerta.
-no soy Tom – dije y espere a que abriera.
- ah – sonrió avergonzada – lo siento, recogió un cojín, eso era lo que había lanzado.
-Adri, me quieres decir ¿Qué te pasa? – cerré la puerta; tenía los ojos hinchados, definitivamente había llorado.
-Zahra, no pasó nada si eso es lo que crees, no estoy sorda y he escuchado la conversación de ustedes tres ahí fuera – dijo, yo trague seco.
-¿Tom no te tocó ni nada? – me acerque a ella
- nada, ahora puedes irte a dormir con Bill – se le quebró la voz levemente, y aun así pude notarlo.
-Adri, lo siento ¿bueno? – se encogió de hombros y un par de lágrimas rodaron por sus mejillas.
- sólo anda y disfrútalo, estaré bien – presionó sus labios.
-¿me lo prometes? – levanté su carita, estaba bastante triste y me sentía culpable, las ganas de acompañar a Bill se me estaban yendo.
-sí – asintió con la cabeza – pero tu prométeme que vas a aprovechar esa oportunidad que te está dando él – abrió la puerta, ella aun gacha y tragándose el llanto amargo que la sofocaba.
- lo prometo – dije.
Resoplé pesadamente, iría donde Bill a decirle que no lo acompañaría, me sentiría la peor amiga de este mundo si me voy con él.
La puerta de la habitación de Bill se abrió entre risas, el estaba con una tía ahí dentro.
- pero mira quien vino por ti… - me miró de pies a cabeza – si es tu amiguita del preescolar – dijo burlándose de mi ¿Qué se cree?
- ¿a quien le dices preescolar? Por lo menos a mi no se me notan las arrugas en la cara – sonreí hipócritamente y ella llevo sus manos a su rostro rápidamente.
-¿Qué pasa contigo Natalie? Vete, yo la invité – dijo y la sacó de su habitación
- de haber sabido que ella estaría en tu habitación ni venía, mejor me voy.
-No, No ella vino a preguntarme sobre el vuelo de mañana, yo no la invité – clavó sus pupilas en las mías – lo juro.
-está bien, de todos modos venía a avisarte que no te acompañaré – abrió los ojos como platos.
-¿qué? ¿Por qué? – se exaltó
- es que Bill… Adri está allá… y – hice una pausa
“- sólo anda y disfrútalo, estaré bien – presionó sus labios.
-¿me lo prometes? – levanté su carita, estaba bastante triste y me sentía culpable, las ganas de acompañar a Bill se me estaban yendo.
-sí – asintió con la cabeza – pero tu prométeme que vas a aprovechar esa oportunidad que te está dando él – abrió la puerta, ella aun gacha y tragándose el llanto amargo que la sofocaba.
- Lo prometo – dije”
-¿y…? – preguntó Bill
-nada… olvídalo me quedo – dije después de recordar la promesa que le había hecho a Adri, Bill sonrió.
-Gracias de verdad – extendió sus brazos para abrazarme, me acerqué a él, que tenía su pecho desnudo, solo cargaba unos bóxers flojos de cuadros negros con gris y su melena aun bien puesta, sin mencionar su maquillaje.
- ahora, me esperas aquí que tengo que sacarme todo esto – señaló su cabellera y su rostro haciendo referencia a el maquillaje.
-está bien – sonreí.
Me senté en su cama, y es que todo parecía un sueño, yo estaba en su habitación, dormiría con él, estaría a su lado por esta noche.
- listo ¿Qué tal? – salió del baño luego de varios minutos con su cabellera mojada totalmente lacia y caída y sin maquillaje.
- horrible – dije sarcástica.
-gracias – sonrió
- es broma, te ves hermoso – sonreímos
- no exageres – se acercó a la cama secándose su pelo con una toalla.
- no exagero, es la verdad – dije
- que sí, porque la hermosa es otra – dejo la toalla mojada sobre un mueble en la habitación.
- la que te gusta ¿no? – mire sus ojos color miel.
-sí ella – se metió en la cama dónde yo estaba sentada.
-¿ella ha dormido contigo? – pregunté, el dio un par de golpes al colchón para que yo me acostara a su lado.
- nunca.
-y… ¿Por qué no la invitas? – pregunté
-ya lo hice – sonrió
-y… ¿fue? – levanté la sabana blanca y me metí bajo ella, apoye mi cabeza sobre mi mano hecha puño quedando frente a Bill
-sí – imitó mi posición y frunció el seño - ¿no te das cuenta? – preguntó.
- ¿de que? – lo miré confundida, pestañeó pesadamente y se acercó mas a mi rostro, yo tragué seco.
- de que eres tú – se sonrojó.
- ¿yo que? – me hice la tonta, quería asegurarme al cien por ciento lo que estaba diciendo.
- que tú eres la que me gusta – dijo y sentí un vacío en el estómago, como si me hubiesen empujado a un precipicio.
- imposible soy… - me calló con un dedo.
-eres perfecta – miró mis labios y se saboreó, ¡mierda!
NARRA BILL
Era ella la que había estado buscando desde hace mucho, la busque en personas de 20 años, de 19, de 21 y nada… la persona que me tenía que robar el corazón tenía apenas 14 años.
-no soy perfecta – quitó mi dedo de sus suaves labios – tú si – pegó su frente contra la mía.
Estaba oxidado, y me refiero a que no sabía que hacer en momentos como estos, o al menos lo sabía pero no estaba seguro de que si lo haría, estaría bien.
Pase mi mano sobre sus pronunciadas caderas y la pegué a mi, pasé mi mano por su rostro despejándolo de pequeños mechones de cabello oscuro y se los puse tras las orejas, acerque su rostro con el mío aun mas hasta que nuestras narices se toparon la una con la otra, y sentía como respiraba.
-¿Qué haces? – preguntó nerviosa
-nada – dije y me aleje un poco de ella.
- ¿Por qué te alejas? – frunció el seño
-pensé que te molestaba – dije y me volví a acercar, pero esta vez no fue tan cómodo como antes.
- no me molesta en lo absoluto – dijo y besó mis labios, algo que jamás pensé que se atrevería a hacer.
Sonreí, porque a pesar de todo me gustaba, y no solo el beso sino ella; la apegué aun más a mi cuerpo para sentirla mía.
- me besaste – dije, abrió los ojos como platos.
- lo siento, pensé que no ibas a molestarte – se sentó de golpe.
- no, no… ven – la jalé para contraerla a mi nuevamente – no dije que no me gustara – se recostó a mi lado.
Cogí sus brazos e hice que me abrazara, agarré su rostro y estrujé nuestros labios, la trepé encima de mí, era incómodo besar de lado, luego maniobramos un par de segundos hasta yo quedar encima de ella, la besaba como si tuviera sed de ella, de sus besos, sus caricias, sus mordidas, su piel, todo lo que tenga que ver con ella.
NARRA ADRI
-Adri arriba vamos – golpearon la puerta de mi habitación, seguramente Juli, como siempre lo había hecho.
-si – grité para que me escuchara, hacia lo mismo con los demás.
Me levante de la cama sin ánimos, había llorado toda la noche de tan solo imaginarme que habían hecho Bill y Zahra, y es que… no quiero sonar ridícula pero es que yo a Bill lo amo con todo mi ser y en este momento estoy repudiando mi vida ¿Qué tengo yo de malo?
Me puse unos jeans tubos azules, unos zaparos de tacón bastante altos con plataforma para que mi pie también descanse, negros, y una blusa de tiras Gris con detalles escarchados en negro.
Bajé al lobby, no quería hablar con nadie hasta haber regresado a Hamburg, estaba dolida, bastante dolida.
-buenos días – dije a Juli que se encontraba con la mitad de la banda, solo hacia falta Zahra que seguro aun estaba con Bill.
- buenos días – contestaron.
- Nena – llamó Tom refiriéndose a mí, salía del ascensor con una sonrisa dibujada en el rostro.
- Tom, no quiero hablar ahora – me agarró del brazo y me abrazó, él sabía perfectamente lo que me pasaba, estaba mal.
- tranquila, te enteraste lo de Bill y Zahra ¿no? – Dijo mientras sobaba mi cabeza, yo asentí con la misma – tranquila, ahora te aconsejo que te pongas unas buenas gafas de sol, y salgamos porque al parecer quieren autógrafos – ok, yo conocía a Tom Kaulitz, pero no sabía que fuera así de tan linda gente… o ¿será que se trae algo entre manos?
-está bien Tom… Gracias – levanté la mirada y secó mis lágrimas con sus pulgares.
-Adri – salió Zahra del ascensor y Tom me prestó sus gafas para que ella no notara que yo había estado llorando, Bill venía tras ella.
-Zahra – sonreí, cuando en realidad por dentro moría.
-Ten Adri, vamos – Tom me entregó un marcador que decía claramente Sharpie con letra manuscrita negra.
-¿A dónde van? – preguntó Bill sonriendo, venían feliz este par, y como no con semejante noche que tuvieron, o al menos eso pienso yo – Tom ¿esas no son tus gafas? – las señaló extrañado.
-No, las mías están guardadas en mi equipaje ¿por? – no se de donde saca cosas para ingeniárselas.
-nada… son iguales, vayan a firmar – dijo confundido su gemelo.
-y… ustedes… ¿también viajan hoy? – pregunté
-sí, vivimos en Magdeburg ¿ustedes? – preguntó Tom.
-También, antes vivíamos en Hamburg, pero nos hemos cambiado allá – contestó Zahra.
-Chicos, ya salgan que perderemos el vuelo – dijo Markus, el nunca deja de acompañarnos.
Zahra y yo asentimos con la cabeza y salimos con el marcador en mano, listas para firmar lo primero que se nos cruzara, hubieron fans que se dieron cuenta de que yo no andaba bien, porque yo suelo sonreír y mucho cuando estoy con ellos, pero hoy por mas de que aparentaba estar feliz, se me salía la tristeza de alguna u otra forma.
Atrás de nosotras venia Tokio Hotel mezclado con nuestra banda, los gritos eran mas fuertes y las fans se volvían un poco agresivas… no entiendo porque el rasguño, con las manos de ellas por tan solo tocarte te van hiriendo los brazos con las uñas, eso es algo que tiende a molestarme y empiezo a quejarme cuando ya estoy dentro del bus, como ahora.
- te han hecho fuerte – dijo Zahra viendo mis rasguños.
- sí, si se portaran mas tranquilas, creo que los guardias no tendrían que ser tan groseros – contesté e ignoré mis heridas estas no tenían comparación de dolor como lo que sentía dentro.
- esas gafas no son tuyas – dijo Zahra - ¿Quién te las dio? – preguntó, no podía engañarla.
-sí lo son – mentí – Tom me las regaló – volví a mentir, no creo que me fuese a regalar unas gafas de sol tan caras.
-vale – dijo y se acomodó en su asiento.
Subió el resto de la banda a la furgoneta del hotel para llevarnos directo al aeropuerto, íbamos aparte de Tokio Hotel, seria incomodo ir todos en una sola, demasiado apretado, eso sin contar el staff.
Me emboné los audífonos en las orejas y encendí mi iPod con mi música para relajarme y olvidarme un poco del asunto, me sería más cómodo al menos hasta llegar al aeropuerto y volver a ver como Bill y Zahra se sonríen como un par de tortolos en frente mío.
Al menos tenía a Tom que me hacía compañía, jodiendote, pero lo tenía como compañía, porque mi hermano ahora es un cero a la izquierda, está en la peor edad, anda con cualquier tía, ahora está peor que antes, antes mas que sea estaba con una a la vez, ahora va de dos en dos.
CONTINUARÁ…
No comments:
Post a Comment