June 7, 2010

CAPITULO# 18

NARRA ADRI



-¿Adri? – Preguntaron al otro lado, me levanté del mueble de la sala - ¿Adri eres tú? – preguntó.
-¿Vero? – fruncí el seño
-sí – dijo mientras soltaba unas sonrisas, Tom me miraba extrañado, por supuesto que no entendía español.
-no puedo creerlo ¿Cómo estás? – pregunté
-bien, no sabes como te extrañamos Adri, vuelve pronto.
-si pudiera, te juro que no me queda tiempo de nada, acabo de llegar a Magdeburg, ayer fue mi último día de gira – dije
-¡que bien amiga! Acá pasan mucho sus canciones, deberías planear un poco tu agenda a ver si vienes – rió
-claro que sí, mas que sea un show pequeño – reí – oye, espérame que te paso con alguien – sonreí y miré a Tom.
-a ver – dijo, yo lo puse en altavoz.
-¿hola? – dijo Tom extrañado, yo me limitaba a sonreír.
-¿Quién es? – preguntó Vero.
-Tom – frunció el seño - ¿Quién eres tú?
-¿¡Tom Kaulitz!? – gritó Vero.
-sí, sí soy yo… el más guapo de los Kaulitz – rodee los ojos, ya se demoraba mucho en salir con alguna tontería.
-hahahaha – rió Vero – que bien… pero te informo que tu hermano es el que me importa – Tom puso cara de perro mojado.
-¿Qué coño tiene mi hermano que no tenga yo? – exclamó
-hahaha varias cosas, me pasas a Adri, fue un placer hablar contigo – Tom miró el teléfono con fastidio y me paso la llamada.
- ¿hola? – dije
-Adri, debo colgar ya, hablamos otro día, vuelve pronto cuídate por favor – dijo Vero
-está bien amiga, un beso enorme y mándales saludos a Todos.
-ok, adiós – se despidió
-Adiós.

NARRA TOM

Rara llamada, pero me agradó su amiga “Vero” pero en fin, me había quedado solo con ella, tal vez me aprovecharía del momento, aunque yo le había prometido no tocarla, pero en estos casos, excepcionales veces cumplo mi palabra.

-Adri – llamé estaba clavada en la pantalla de su Blackberry, ella levantó su cabeza – ¿tienes hambre? – pregunté.
-un poco – arrugó la nariz
-entonces ven acompáñame a ver que hay en la cocina – sonreí
-Vale – me devolvió el gesto.

Camine hasta el refrigerador y busqué a ver si encontraba algo, pero no había mas que vegetales, jugos y leche; me acerqué a los anaqueles a ver si con suerte quedaba del cereal de Bill.

- Cereal – saque la caja y sonreí mostrando mis dientes, Adri se echó a reir.
-estas loco Tom – rodeó los ojos - ¿tienes leche? - preguntó
-sí, búscala en el refrigerador, yo busco los platos – dije.
 - ¿de qué es el cereal? – preguntó y sacaba la leche del refrigerador.
- mmmm – revisé la caja – de fresa – sonreí.
-vale aquí tienes – dejó la leche en el mesón.

Adri se apoyó con el codo en el mesón, yo ponía el cereal en cada plato y me embobé por segundos en ella, se veía tan… ¿hermosa?  Y no hacía nada… solo me observaba.

- ¿Qué me miras? – Preguntó - ¿tan fea soy? - rió
- no digas eso, eres lindísima ¿de que te ríes? - pregunté
- mira lo que hiciste – señaló, había regado el cereal fuera del plato.
-¡mierda! – dije, es que es molesto andar recogiendo el cereal.
-tranquilo, nos pasa a todos – se agachó a recoger.
- no, deja ahí, luego limpio – la tomé del brazo pero ella se negó quería recoger todo.
-no, no Tom si no es nada, yo te ayudo – abrió los ojos como platos y pegó un grito despavorido - ¡PUTA MADRE! – se agarró la mano, yo no sabía que pasaba, estaba confundido.
Tomé su mano y tenia una aguja enterrada en uno de sus dedos.
- no te muevas – dije tomando su mano con fuerza para sacar la aguja de un tirón, se había enterrado un poco mas de la mitad la aguja en el dedo – ya está – sonreí y el dedo sangraba incontrolablemente.
- Gracias – miró su dedo.
- espera no te muevas – dije volviendo a tomar su mano.

Revise si tenía alguna servilleta o papel de cocina cerca de nosotros pero no había nada, pase mi dedo índice sobre el pinchazo para despejarlo de la sangre, no encontraba nada para secarle el dedo, opte por algo no muy agradable, aunque a mí no me daba nada de eso.

-¿¡QUE ESTAS HACIENDO!? – Exclamó y abrió los ojos como platos al ver que me había llevado su dedo a la boca - ¡Que asco Tom! – puso cara de asco, era de esperarse.
 -¡TRANQUILA! – la miré seriamente – no pasa nada, no me da asco – dije.
-oye pero si te has chupado todo puerco – se levantó del suelo al igual que yo.
- no seas exagerada, solo me lleve la parte del pinchazo a la lengua – me encogí de hombros.
-está bien – sonrió – gracias – besó mi mejilla.

La lleve al baño de visitas para que enjuagara su mano.

- ¿Qué me miras Tom? – sonrió de lado, sinceramente creo que esto se me está saliendo de las manos, yo no articulé palabra, siento como si estuviera volado cada vez que miro sus ojos.
-¡Tom! – Gritó Bill desde la cocina - ¿Qué mierda hiciste con mi cereal? – preguntó levantando la voz y acercándose al baño - ¿interrumpo algo? – Adri rodeó los ojos.
- no Bill – Adri se salió del baño – no interrumpes nada – dijo y se dirigió a la cocina a recoger toda la mierda que yo había hecho, Bill me echaba miradas furibundas, el sabía a la perfección lo que yo me traía entre manos.
- Adri deja ahí, ven – la tomó del brazo – necesito hablar contigo, Tom recoge todo lo que tiraste y luego me compras una caja nueva – le saqué el dedo ¿Qué se cree? Adri rió.
-¿Cuál es tu cuarto? – preguntó Adri mientras subía las escaleras con mi hermano.

Yo me quedé recogiendo todo, y tenia envidia de mi hermano, primera vez en la vida ¿Por qué siempre tiene que ser él el que las enamora de verdad? ¡Mierda! ¿Qué  tiene de difícil que me complazca con una noche?

-cuando termine de hablar con Bill, la invito a comer – sonreí.

NARRA BILL
-disculpa el desorden – sonreí mostrando mis dientes.
-no te preocupes – sonrió.
-Adri – me recosté en mi cama en sentido contrario a la cabecera y boca abajo – ven – di unas palmadas para que ella se recostara a mi lado – no es fácil para mi verte así, me siento mal y Zahra también desde luego.
- lo que no entiendo es ¿Qué me tienes que explicar? Si ya entendí todo – dijo encogiéndose de hombros, yo solo quiero que nuestra relación de amigos quede bien, nada mas.
-Adri, se que estás dolida, se te nota claramente en los ojos, solo quiero que quedemos como amigos, ya se que ya te lo dije… pero siento que a ti no te convence del todo – y es que en verdad eso parecía.
-Claro que no me convence… pero no me toca nada más que ceder, Bill ¿tanto te gusta Zahra? – preguntó tenía miedo de que mi respuesta le haga mas daño aun de lo que mis acciones ya le habían hecho.
-tengo miedo de decírtelo – dije
-solo dilo Bill.
- sí – resoplé Adri hundió su rostro en la cama para que no viera sus lagrimas – ya ves Adri, es por eso que tenía miedo en decirte – calle, ella sollozaba - ¿Adri? Mírame – sobé una parte de su espalda para que me prestara atención.
- ¿Qué? – clavo sus pupilas en las mías.
-Lo siento – dije
-ya Bill… no te preocupes, yo estaré bien, uno no elige de quien enamorarse solo pasa y ya – se sentó en el borde de la cama – solo no hagan demostraciones de amor en frente mío – sonrió no muy convencida.
-te prometo que no haré nada de eso – me levanté de mi cama junto con ella.
-Bill ¿puedo pedirte un favor? – preguntó yo fruncí el seño.
-claro dime – sonrió
-Tu hermano es realmente insoportable… no se si es así de pegajoso naturalmente o que… - rodeo los ojos – ¿te contó lo de su sueño? – preguntó
-sí… más de una vez – ella se sonrojó - ¿por? – levanté una ceja.
-¿podrías decirle que su sueño NO se hará realidad? – abrí los ojos como platos ¡mierda! ¿Será posible? ¡Qué vergüenza!
-¿¡que Tom hizo que!? ¡Este hijo de las mil putas! me vas a perdonar eh mamá por llamarte así pero es que no hay otra forma de insultarlo – exclamé, aunque sea mi hermano, tiene que entender que no siempre las cosas van a salir como el quiere.
-¡No Bill cállate, cállate! – se paró enfrente de la puerta para evitar que yo saliera.
-Adriana quítate de la puerta – dije y mi respiración se tornaba agitada.
Yo entiendo que mi hermano la haya estado buscando por un largo rato, pero ella ya no era más un sueño, era alguien real.

-¡Olvídalo! Déjalo así igual se como manejar la situación… gracias igual – dijo pero no me convencí mucho de esto.
- está bien… Adri disculpa pero es que a veces se pasa, no quiero que se pase contigo al menos que tú se lo permitas – sonreímos
-Gracias Bill – extendí mis brazos - ¿quieres un abrazo? – preguntó sonriendo.
 - sí – sonreí - ¿desde cero entonces? – pregunté.
-claro – sonrió – Bill debo irme ahora, tengo que arreglar mis cosas y además estoy un poco cansada.
-te acompaño para que no vayas sola – sonreí y abrí la puerta de mi habitación.
-gracias – sonrió
-¿Dónde van? – preguntó Tom que salía de su cuarto.
-la voy a dejar a su casa ¿quieres venir? – levante una ceja, estaba un poco enojado con el aunque no lo sabía.
-sí… pero Adri, te quería invitar a comer algo por lo del cereal fue todo una mierda – rieron los dos.
-no tom no te preocupes, a todos nos pasa lo del cereal de verdad – sonrió.
- vamos… entonces acompáñame a comer si no quieres que te invite – este era un pretexto para que saliera con el si o si.
- está bien, está bien – sonrieron - ¿tu vienes Bill? – volteo a verme y Tom me echo una mirada furibunda, había entendido que la salida era solo para ellos dos.
-No, no Adri, vayan ustedes… estoy algo cansado – dije.
-oh, que pena Bill tu te lo pierdes – se tragó la risa, es un idiota.
-como digas Tom – rodee los ojos.

¿Dónde irían? No se, pero espero que la pasen bien, o al menos Adri, que se distraiga un poco y se olvide de mis asuntos con Zahra.

NARRA TOM

-ups – dije – olvide las llaves del auto espera – asintió con la cabeza y espero por mí en las escaleras.

Regresé y ella esperaba por mi arrimada a uno de los pasamanos de las escaleras mirando sus uñas.

-volviste – se giró sobres sus talones – wow – dijimos, la agarre con las justas de su blusa, casi cae escalera abajo.
 -¡mierda – se llevó una mano al pecho y sonrió aliviada – Gracias – me abrazó
- de nada – sonreí la tenía agarrada de su fina cintura.
- en serio gracias, casi me hago mierda – sonrió.
-hahaha ya, pero te agarre a tiempo – la solté ella besó mi mejilla.
-gracias – sonreí
-¿Qué paso? – se asomó Bill luego de tres mil años.
-ya pasó no te preocupes – dije y él se devolvió a su habitación.

Me sentía raro, bastante diría yo, creo que ahora estoy más que obsesionado con la idea de hacerla mía, es que ya ni una simple groupie me complacía, porque no era ella.

Encendí mi Cadillac y la radio, pensé en uno que otro lugar para comer, pero seria egoísta de mi parte si lo escogiera yo solo.

- ¿Qué quieres comer? – pregunte y encendí un cigarrillo.
- lo que quieras me da igual – sonrió.
-¿fumas? – pregunté
-sí ¿me das? – preguntó
- pero apenas tienes 17 – dije sonriendo
-¿y? – levantó una ceja yo sonreí y entregué la caja.
-no, no compartamos, no tengo ganas de uno entero – asentí con la cabeza.
-¿quieres pizza? - pregunté
- haha dale – rió y expulsó el humo por la nariz.

La invité al mejor restaurante italiano de la ciudad, hacían las mejores pizzas ahí, de cierto modo me gustaba la idea de comer con alguien que no fuera solo mi hermano, ella es… diferente, a veces, solo a veces la miro con otros ojos, pero luego regresa mi objetivo que lo menciono tantas veces hasta el cansancio.

NARRA ADRI

Acepté la invitación exclusivamente para olvidarme de la conversación con Bill, y es que no se como lo hacia Tom, pero lograba que olvidara todo eso y parara un buen rato.

-gracias Tom – estacionó el auto en la puerta de mi casa.
-de nada, te abro – se bajo del auto, no pensé que fuera tan… ¿caballero? – cuídate – me acompaño hasta la puerta.
-gracias, chao – besé su mejilla.
-adiós – sonreímos.
- oye – llamó, me giré sobre mis talones - ¿te molesta si luego vengo? – preguntó
-¿solo? – fruncí el seño
-no, con mi hermano.
- claro, los espero – sonreí falsamente, no quería ver a Bill y peor aun con Zahra en mi casa.

Subí las escaleras del jardín y llegue hasta la puerta principal.

-llegue – cerré la puerta
-joder que te has demorado una puta eternidad – dijo Zahra mientras se levantaba del sillón donde estaba recostada leyendo una revista.
- lo siento, Tom me invito a almorzar – dije y me senté en un sillón de la sala – y ya mismo viene con Bill – inquirí
- ¿y por que esa cara? – preguntó frunciendo el seño.
-vete a arreglar ¿quieres? – ella asintió con la cabeza y subió los escalones.
 Aunque quisiera ocultarlo, Zahra estaba feliz, yo lo estaría si Bill viniese por mí y no por ella.
No paso mucho tiempo de que Zahra se fue y los gemelos ya estaban tocando la puerta.
-Hola – saludaron.
-hola – sonreí y besé sus mejillas – pasen.
-¿y Zahra? – preguntó Bill mirando alrededor, trague seco, no me tocaba de otra.
-ya baja - contesté
- juguemos a algo de niñitos – dijo Tom
- Hola – Zahra bajaba las escaleras sonriendo.
- hey… - dijo Bill
-Hola – dijo Tom
-y… ¿a que querías jugar Tom? – se sentó en la sala con nosotros, mejor dicho con ellos, yo estaba parada.
- escondidas, es algo divertido – guiño un ojo.
- a la cuenta de tres yo no cuento ¿vale?
-ok – contestamos
- uno, dos, tres – contó Tom
- ¡YO NO CUENTO! – Bill se quedó fuera, el contaba.
-uno, dos, tres, cuatro, cinco... – contaba Bill arrimado a una de las paredes.

Sin duda me escondería en un lugar donde no se le ocurriría buscar, la lavandería en el cuarto de las escobas, no se como hizo Tom para llegar al mismo lugar que yo, sin duda me seguía.

-mierda Tom ¿Por qué me sigues? – Susurré – no entramos aquí.
 - shh – tapó mi boca y cerró la puerta quedando los dos como un sándwich.
- noventa y nueve, cien – contó los últimos números.

Tom estaba demasiado pegado a mí, empezaba a fastidiarme, su respiración chocaba con la mía, yo estaba contra la pared, el me rodeaba con sus brazos porque era la única forma de caber los dos ahí dentro, aparte de eso tenia sus ojos color caramelo clavados en los míos, no lo niego, me embobaban y mucho, estaba un poco oscuro, solo nos reflejaba un poco de luz que se filtraba por el marco de la puerta, empecé a sentir cosas en mi estómago, y no era hambre, ni dolor de barriga, eran… mariposas como las de mi sueño ¿será que Tom me está empezando a interesar? No… no eso… eso seria algo imposible.

CONTINUARA…

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