January 7, 2011

CAPITULO# 12

NARRA ROMINA


De tanta espera, por estas hermanas ya he perdido hasta el toque de lo que haría con este gordito, y es que si, a pesar de todo lo malo que el pueda llegar a hacer, parecía ser una buena persona, aunque su constante seriedad lo aparentaba aburrido, pero el de aburrido no tiene un pelo.

-¿y entonces?- levanto una ceja y sonreía plácidamente.

-y entonces, ven acá y bésame- respondí y me cruce de brazos.

El ambiente estaba bastante relajado, mas bien, lo habíamos hecho así entre caricias, mimos y de mas, que por supuesto por mi lado eran todos pura ficción creada para mi honorable oficio.



Me acerqué a él con todas las ganas que tenia contenida, porque aparte de repugnarme él sabia como divertirme sin saber que lo que hacíamos no era más que un simple engaño.

Lo levante de donde se encontraba sentado observándome morbosamente y apropósito, y no voy a negar que no me gustaba que hiciera eso, porque como ya dije anteriormente, me divertía y mucho.

Pegué nuestros labios, y encajaban perfectamente el uno con el otro, parecía que Dios los había hecho a la medida perfecta el uno con el otro.

Mi corazón palpitaba frenéticamente a mil por hora, y es que si, a pesar de todo, siempre se tiene que llegar a una excitación por mas trabajo que sea, de lo contrario cada plan que habíamos formulado mi hermana y Elizabeth se iría a la mismísima mierda.

-ahh…- gemí cuando Gustav recorría mi cuello con su boca.

-¿te gusta?- preguntó sin detener sus cálidos besos.

-si…- conteste como pude, porque la verdad me la estaba pasando muy bien.

Saco mis pequeñas prendas y yo saque las suyas, un cuerpo envidiable de seguro para todos los hombres, aunque no era delgado como se “Bill” ni tan musculoso como “Georg” Gustav si que tenía lo suyo, y para mis gusto era realmente encantador, lástima que el no sea más que una presa para mí.

Relamía mis labios y el recorría toco mi cuerpo con sus suaves y frías manos, cada recoveco lo tocaba a su complacido antojo, incluyendo los bajos, si saben a lo que me refiero.

-ahhh….- grité de placer luego de que él hiciera lo anteriormente mencionado.

Regreso su mirada y la clavo de una en mis ojos alternando la vista en cada uno de mis ojos marrones, sonrió y dijo:

-¿te puedo quitar ese antifaz hermosa?- pregunto mientras intentaba hacerlo sin antes yo responderle con un sí o algo por el estilo.

-¡NO!- me senté de golpe en lo que se podía llamar cama.

-¿y eso por qué?- se puso de rodillas dejando cada una al lado de mis piernas.

-no quiero…- tragué seco, puesto que si lo retiraba, sabría quien era y ese no era el plan.

-pero estamos en intimidad, déjame hacerlo, me siento estúpido viendo toooooooooodo tu cuerpo pero tu hermoso rostro no- frunció el ceño y volvió a clavar su mirada en la mía.

-que no Gus… ¿podrías respetar eso?- busque su mirada, que para ahora la había clavado en algún otro lugar que prefería no analizar.

-si, ya que- respondió desanimado, y agacho la mirada, lo que me hizo pensar que ahora morboseaba mis pechos.

Me sentí mal, y es que en parte tiene razón, ¿quién mierda tiene sexo sin verle el rostro a su pareja? Creo que hasta para esto los tiempos han cambiado en un 100%

Me gire para esta vez quedar encima de el y yo tomar el poder de la situación, aparte de eso, así nos evitaríamos el silencio incomodo que nos rodeaba entre esas 4 paredes y un sillón.

Me senté en sentido contrario a él, me arrodille y empecé a besar todo su rostro con cariño, que lo aproveche ahora, porque luego de esto lo único que recibirá de mi parte son golpes.



-ohhhh…- jadeó y es que como no hacerlo, entendía su posición.

-¿te gusta?- pregunté y su entre pierna estaba mas levantada que una carpa de circo.

-si... contestó y me agarro de los muslos y me sentó en los suyos, estiro mis piernas para que cayeran una por cada lado del que ahora no se lo podía llamar un común sillón.

Me puse nerviosa, si lo admito y aunque esta no era mi primera vez, en situaciones como estas no se puede mantener la calma.

Rodeé su parte baja de la espalda como pude cruzando mis piernas por detrás de él, me apegue lo mas pude y me entró con todas las ganas que al parecer tenia acumuladas desde que lo conocí.

NARRA LENA

Estaba bastante aburrida en este lugar, Bill, andaba con una que ni idea de quien era, no llegue a conocer a todas, mi hermana no la veía desde que salimos de los tocadores, Tom se había borrado del mapa y en fin… no tenia con quien mierda divertirme… aunque sea haciéndome enojar.

Me senté en la barra a pensar un poco las cosas, los hombres iban y venían por vasos de vasos de diversos tragos.

En parte creo que mi repentina depresión tenia nombre y apellido, es que apenas y hace días estuve con el compartiendo mi cuerpo y alma y ahora todo había acabado de un momento a otro, mi corazón extrañaba al hombre que amo, Andreus, el es el único al que necesitaba en estos momentos para divertirme, y no me refiero a sexo, sino que el sabía que hacer en el momento indicado para que yo no me la pasara mal nunca.

-deme un vaso de Whisky por favor-

En momentos como estos son cuando quiero desaparecer, ¿acaso lo llame con tan solo pensar su nombre por menos de un segundo?

-dos…- dije y el mesero asintió con la cabeza, Tom giró a verme.

-Hola Lena- sonrió, no se lo veía del todo bien, al parecer su Chiqui no lo prendió como el esperaba.

-hola- sonreí a medias.

-¿aburrida?- bebió un poco de su trago que le habían servido hace pocos segundos.

-gracias- dije al recibir el mío – si, mucho… no encuentro a alguien aquí que me la haga pasar bien.

-no entiendo, como aquí te la puedes pasar bien- ¿cómo, el dueño de su propio negocio abuchea su “creación”?

- ¿de que hablas? no entiendo…- me acomode en mi banco para girarlo a ver directamente a sus pupilas color caramelo.

-que lugares como estos no deberían existir- repitió y sorbió whisky, cada vez me confundía más.

-mmm ok- rodee los ojos con un signo de interrogación del porte del universo en mi cabeza.

-¿Cuántos años tienes?- preguntó

-17- respondí y bebí de mi vaso, Tom escupió todo al escuchar y se atoro con su propia bebida – hey, ¿Qué paso? Tranquilo- palmotee su espalda y fruncí el ceño, no entiendo que tiene de malo tener mi edad.

-¡dame eso!- arranchó la bebida de mis manos.

-¿¡pero que te pasa!? ¡Tranquilízate Tom!- grite, no veo la necesidad de hacer un escándalo por mis putos 17 años…

-tranquilo, eh Tom, tranquilo- Georg se acercó a nosotros y lo empujo contra su asiento para sentarlo.

-NO ENTIENDO POR QUE TE ALTERAS- dijo entre dientes y lo miro muy fijo, como si algo se trajeran entre manos estos dos, total… ¿Qué mas me puedo esperar de ellos?

Yo respiraba agitada y los miraba fijo alternando mi mirada a cada uno de sus ojos.

-¿están bien?- dudé… porque la cara de uno contradecía la del otro.

-ehhmm si, ¿verdad Tom?- codeo Georg al trenzudo, esto es una unión entre dos pendejos buscando sexo con una menor de edad.

-ehmm… sí – negó con la cabeza al mismo tiempo que se llevo ambas manos y se las pasó por sus trenzas.

-bueno… - me coloqué en mi asiento, y seguí bebiendo ese liquido amargo, que no era de mi total agrado.

-y bien, Tom… ¿tú vienes todos los días por aquí?- pregunte y aparte mi bebida para un lado.

-sí, me gusta venir aquí…- dudo y frunció el entrecejo.

-y… ¿Por qué?- pregunté - ¿trabajas aquí?- insistí con un deje de presión.

-si, yo trabajo aquí… ¿Por qué algún problema?- levanto una ceja y se acerco a mi y clavo sus pupilas con las mías, yo incline mi espalda hacia atrás.

-¡NO! Jefe…- rodeé los ojos y me crucé de brazos.

-no me digas jefe, hay alguien superior a nosotros, que heredó todo esto…- dijo

Cada vez entiendo menos este negocio.

-pero yo hablé con un tal David…-

-Jost, si el es el dueño, pero al parecer ya no el único…- ese nombre se me hace conocido de algún otro lado.

-¿a qué te refieres?- me fruncí el ceño, puesto que esto me estaba sonando a que ellos no tenían nada que ver con esto, y que solo trabajaban por alguna necesitad o por obligación.

-¿por qué tan interesada… acaso te importa el dueño? Pensé que solo querías satisfacer tus placeres sexuales y comprarte una que otra tontería con el dinero que ganas- apreté los puños y la mandíbula lo mas fuerte que pude para no estallar y finalmente cagar la misión.

-ehh... no para nada…- mentí- solo… solo me interesa quién pagara mis… ¿agitadas? Noches aquí…- trague seco, los nervios una vez mas se apoderaban de mi cuerpo y mente.

-si, ya me lo esperaba…- hizo un gesto con la boca – al parecer hoy no te fue bien en tu negocio – morboseó mi cuerpo de pies a cabeza.

Se que soy novata, pero eso no significa que tenga que quedar mal.

-de hecho la pase muy bien hace un rato…. Y recibí una…- trague seco, me considero una pésima mentirosa – gran suma de dinero por complacer a alguien.

¿¡Pero que coño estaba diciendo!?

-¿ah si?- levanto una ceja.

-sí- afirme y me levante de mi asiento.

-y… ¿Quién fue el afortunado?- ¿AFROTUNADO?

-Emmm… no se, no me importa su nombre… solo du dinero- ¿acaso fui yo la que dijo eso?

-wow… no me sorprende… después de todo seguirás siendo una puta…- asintió con la cabeza y bebió el ultimo sorbo de su trago.

Esta demás decir que las palabras de Tom me llegaron hasta cierto punto, pero por mas trabajo que sea , no dejare que me insulte.

-¿¡Pero que pasa contigo!? ¿¡Quién mierda te crees para llamarme así!?- lo empujé y cayó de espaldas contra su banco golpeándose fuertemente en la espalda.

-¿¡Qué te pasa a ti!? ¡ESO ES LO QUE ERES!- se levanto y me agarro los brazos y los presiono contra mi cuerpo.

Tenía muchas ganas de llorar, me sentía impotente, al parecer todo el dolor que tenia acumulado, Tom se encargo de sacarlo de donde lo tenia guardado en un lugar que casi no conocía de mi. Aparte de eso el enojo de que justo el me llamara así, porque a pesar de no admitirlo hacia los demás, creo sentir algo muy pequeño por el, pero es casi la minoría.

Respiraba agitada y el nudo en la garganta se hacía imposible de tragar, sentía la amargura que me corría por las venas a mil por hora, y Tom no se quedaba atrás, parecíamos dos toros, como si el uno quisiera acabar con el otro.

-suéltame- dije muy cerca de sus labios.

-no- contesto y clavo su mirada en la mía.

-suéltame Tom- repetí y sacudí mis manos, pero la fuerza que aplicaba ahora, me era imposible de superarla.

-no- insitió

Dio un paso sin despegar su mirada de la mía e hizo que yo intentara retroceder pero fue en vano, el banco me lo impidió, mi corazón latía a mil por hora.

-¿Qué quieres Tom?- mire atenta sus ojos.

- a ti- me quede anonadada, puesto que no sabía si Tom me quería a mi Lena Vólkova o a mí Lena la puta de Mitternacht.

-¿Cómo?-

-así…- dijo y besó la comisura de mis labios, yo solo me dedique a cerrar los ojos y disfrutarlo.

Regreso su mirada luego de examinar lo que había besado hace segundos atrás.

Me fue aflojando de poco las manos, y las fue llevando hacia mi rostro y empezaba a sentir su aliento como golpeaba mi nariz y mejillas, el olor era algo demasiado refrescante, menta mezclado con alcohol.

Desviar mi mirada para otro lado, sin duda seria lo mas estúpido que hubiese hecho en mi vida, se lo serio que se ponen estas cosas cuando pasan de la nada y cuando justo tienes ganas de que sucedan, y no es solo por sanar mis penas y el dolor que siento por Andreus, es que aparte quiero cumplir con lo mío, enamorarlo para luego obtener toda la información que sea necesaria para mi.

Con su mano, me tomo de la babilla y acerco nuestros labios hasta juntarlos por completo para luego separarlos de una.

CONTINUARA...

3 comments:

  1. Naaaaaaaa, me muero!! Yo hago eso?!?! :O
    MIERDO !! JJAJAJ
    Lo adoro a Gus Gus! :D
    ME EENCANTO TU PARTE TAMBIEN ADRI!! :D
    FLOOR ;)
    PD: QUIERO EL 13!!!

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  2. q bn te kedoO el capii adrii muy entreteniidoO ....bnoO estoOy ansioOsa poOr leer el capii 13 ...biie atte ..KARLA.(Guatemalaa)

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  3. Eztaa xvree el capii ! te qedO Increivlee !
    :D

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