Bueno antes que nada, les dire que ya se me fue el enojo gracias a mi mejor amiga ^^ ella me convencio de que subiera capitulo.... en fin espero que esta vez no me decepcionen, sino va en serio que bloqueare mi blog para solo aquellas que lean.... :/ y para que vean cuanto las quiero les pondre dos capitulos seguidos asi que no se quedaran con la pica del uno cuando pase al otro xD bueno es todo, espero que les guste, un beso!
ADRI^^
PD: Espero comentarios ^^
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NARRA LENA
Intentaba tranquilizarme, puesto lo que me acaba de pasar no era cualquier cosa, estuve a punto de ser descubierta por Tom, claro, solo a mi se me ocurre andar como si fuese normal dentro de un night club con la misma ropa que él me había visto hace pocos minutos en la universidad; es ahora cuando debo agradecer a mi ingenio, es que si no me la cruzaba a esta chica y me cambiaba las ropas tan rápido como pude allá en el baño que estaba tan solo a un paso de nosotras, entonces Tom se hubiese dado cuenta de que la que había visto por “confusión” era mi.
Caminé hacia la salida del club mientras Tom agarraba a la chica que él pensaba que era yo, en otras palabras salí huyendo.
- Lena… pero… ¿que paso? – preguntó mi hermana agarrándome del hombro y sacudiéndome al mismo tiempo, es que claro, tenia toda la adrenalina en alto por lo explicado con anterioridad.
-es que estuve a punto de ser descubierta por Tom… pero ya paso… ¿nos vamos?- sacudí mi cabeza, necesitaba despejarme para poder regresar a mi casa con tranquilidad, mi hermana asintió y enseguida se encaminó a su auto que estaba estacionado en las afueras del night club.
Noté un pequeñísimo GRAN detalle, el carro de Tom estaba estacionado justo al lado del mío, y de seguro mañana me preguntará que diablos hacia mi auto fuera del club, lo único bueno de esto es que mi edificio queda justo al frente de mi nuevo trabajo, perfecta excusa, la cual no era mentira.
Muy aparte de haber ido conocerlo, me refiero a mi trabajo, como se estaba planeado, había conseguido el tan… ¿esperado empleo?; me encogí de hombros y me monté en mi auto, lo encendí y enseguida lo voltee para meterlo en el estacionamiento de mi nueva vivienda.
Un sentimiento de melancolía me ahogaba en mis adentros, y claro, no es que sea bipolar o algo por el estilo, esto que siento adentro no es cualquier cosa y no es que haya aparecido de la nada, porque esto habitaba en mí desde que supe que no volvería a Rusia hasta el final de esta misión, este sentimiento se llama amor, necesidad, este hueco que siento en mi interior y el sentimiento de culpabilidad me carcome el corazón en grandes pedazos, necesito hablar con él, decirle que estoy bien, que estoy viva y que lo amo, necesito de Andreus.
-Emily…- llame a mi hermana que se bajaba de su auto recién estacionado, levantó la mirada que la tenia gacha, revisaba algo que traía en su mochila - ¿Qué?- frunció el ceño para poder observarme con mas claridad, estaba oscuro, era muy noche y solo alumbraba la luz de la luna en las calles.
-¿crees que deba llamarlo?- pregunté y enseguida sentí como un nudo crecía con velocidad en mi garganta con un amargor insoportable, sentí como mis ojos empezaban a llenarse de un fluido que le han puesto de nombre lágrimas
- ¿a que te refieres…?- se acercó a mí posando una de sus manos en mi hombro, con la otra me agarro del mentón y me hizo que la mirara a los ojos, hice fuerza pero me fue inútil, no quería que mi hermana menor me viese llorar, intente aclarar la voz que para estas alturas ya estaba quebrada, porque el llanto se aproximaba y sin ningún tipo de dificultad, pero para mi suerte me fue bastante difícil – Andreus- dije con la voz quebrada como supuse anteriormente.
Mi hermana presionó los labios y enseguida soltó su bolso haciendo que callera al suelo con su propio peso, me abrazo tan fuerte como pudo y sollozó, creo que la única que sufría aquí no era solamente yo, sino ella también, pestañee fuertemente para exprimir mis llorosos ojos e intente pasar el pesado nudo atravesado en mi garganta
– Todo esto es muy injusto ¿Cómo mi mama nos puede hacer esto?- cuestione con voz mocosa y bastante quebradiza sin entender la causa por la cual mi madre nos había engañado todo este tiempo…
¿Acaso sirve de algo ocultarnos nuestro lugar de origen? Según mi opinión y mis pensamientos, creo que no tiene nada que ver con cumplir una estúpida misión que apenas comenzaba, podría ser divertido, pero a la vez muy triste, engañar a una persona no es lo mío, por mas enemigo que sea, pero al parecer esta vez tendremos que hacerlo, y que conste que va en contra de mi voluntad.
-Lena, mama hace esto porque nos ama; ¿sabes? también extraño a Deo, lo necesito mucho hermana, ¿que tal si el me olvida a lo que regresemos a Moscú? Si eso llegase a pasar yo podría morirme ¿comprendes Lena? – secó sus pesadas lagrimas con el dorso de la mano, empezaba a hipar y el llanto ya se le hacia incontrolable.
Sí… bien, Emily es la menor… pero eso no quiere decir que sus pensamientos y opiniones no valgan la pena escucharlos, la verdad es que tenia razón… ¿Qué pasaría si Andreus me deja por otra, porque él piensa que yo lo abandoné? Ahora si usare la hipérbole… ¡me podría morir! Es que por ahora no me imagino la vida sin él…
-hola…- una suave voz interrumpió nuestro momento fraterno y el sonido del cierre de una puerta de algún auto lo acompaño, respiré hondo y sequé mis lagrimas intentando disimulo, pero me fue inútil, porque a leguas se notaba que nosotras estábamos llorando a moco tendido
– Hola- contestó mi hermana que al parecer se encontraba en mejores condiciones que yo para hablar, sonreí con dificultad puesto que mis ánimos no se encontraban de buenas para regalar una sonrisa honesta.
-¿Qué pasa, porque el llanto?- pregunto una de las gemelas, Romina.
Me arme de valor puesto que necesitaba preguntarle si podía llamar a Andreus, y con la voz de estúpida que se me pone al llorar me seria difícil la comunicación con ella – Romi, tu crees que podría llamar a mi novio- hipé - es que fue todo tan rápido, y lo extraño – dije tímida, aun no tenia la suficiente confianza como para entablar una conversación y empezarnos a contar toda nuestra vida privada, aunque bueno, creo que ellas se sabían completita mi vida y la de mi hermana.
– esta bien… pero eso si… nada de decirle donde estas o algo por el estilo, necesitamos que nadie sepa de su paradero aparte de su madre… ¿bueno?- apunto con un dedo hacia mi hermana y a mí Romina, la puerta del garaje se abría automáticamente , algún carro entraría seguramente en segundos
– si- contestamos mi hermana y yo, ese sentimiento de cólera pronto se convirtió en ansiedad y felicidad mediocre, puesto que hasta que no escuche su voz y no aclaremos las cosas, no seré “feliz” al cien porciento, porque tan solo con ya no tenerlo a mi lado y amarlo como ayer, me ponía bastante mal, y de seguro a mi hermana le pasa lo mismo con el suyo.
Subí las escaleras lo mas rápido que pude, las ansias de coger el bendito teléfono y marcar su número empezaban a desesperarme, y creo que a mi hermana también porque ya casi sentía que me pisaba los talones.
-¡marca, marca rápido!- malabaree con el teléfono en las manos mientras mi hermana me dictaría el número incluyendo el código de área de Rusia, espere a que el teléfono cogiera tono, los mismos que hacían a mi corazón latir cada vez mas fuerte, a la misma vez que sentía un hueco en el estómago habitado por un sin número de mariposas queriendo escapar para volar
-¿Hola?- escuché una voz mocosa al otro lado del teléfono, esa misma voz que hacia que me estremeciera, esa voz que me encantaba escuchar
-¿a…amor?- tartamudeé, el hecho de escucharlo me parecía increíble, tragué seco y esperé a su respuesta, la cual no tardo mucho luego de analizar mi voz que pasaba por su teléfono - ¿Lena?- cuestionó emocionado y los sollozos se empezaban a ausentar – si…- contesté y deje escapar una sonrisa que me fue inevitable contener.
-Lena… ¿Por qué me dejaste? ¡Vuelve! Justo después de que nos amamos ¿te tenias que ir?... no Lena, ¿Cómo pudiste?- ante esto mi corazón se resquebrajaba en mil pedazos, ¿Cómo explicarle? esto es algo difícil de hacerle entender
– ¡no! Andreus escúchame… culpa mía no es te lo juro mi amor, me secuestraron luego de que me fui de tu casa y me trajeron a un lugar el cual no te lo puedo decir ahora- negué con la cabeza - solo necesito que entiendas un par de cosas Andreus…- dije con las esperanzas de que me creyera por el suelo, me hizo mucho daño lo que me dijo con anterioridad.
-¿…cuales son…?- preguntó
- te amo Andreus, nunca lo olvides, y en cuanto regrese estaremos como antes te lo prometo, no me enamorare de nadie porque me será imposible, porque yo solo te amo a ti ¿lo escuchaste? – inquirí con cierto desespero.
¿Es cómo cuando tienes esas cosas acumuladas que cuando al fin puedes liberarlas no sabes por donde empezar, que tan solo lo dices sin pensarlo…? Bueno, así es como yo me sentía, oprimida por estos sentimientos.
-¿Cuándo… volverás? Preguntó desesperanzado
- eso aún no lo se, solo espero regresar a tiempo Andreus, ahora debo irme, pero pásame a tu hermano que Emily quiere hablar con él- me sentí ya mas tranquila, espero mi indirecta la haya entendido, pues me refería a que ojala me siga amando como yo a él cuando regrese.
NARRA EMILY
-¿Hola… Deo?- esperé que respondieran al otro lado del teléfono, me ponía nerviosa y los escalofríos empezaban a llegar – Emily… - escuché un hilo de voz suspirando
Cabe recalcar que al oír su voz casi muero, me parecía tan irreal, pensé que no volvería a saber de él hasta regresar a Rusia nuevamente.
-Deo, perdóname, yo no quise irme, te lo juro, no podría haberte hecho esto- suspiré- no fue mi culpa…- inquirí enseguida y negué con la cabeza, porque precisamente fue así, no tuve la culpa de ser “secuestrada” por espías.
-tranquila… tranquila, yo entiendo… no debes explicarme nada… te estaré esperando aquí…- hiso una pausa y pude escuchar como tragaba seco a través del teléfono – por siempre- musitó, una sonrisa se escapo de mi y unas cuentas lagrimas de felicidad, de verdad que sus palabras conmovieron mis sentimientos mas de lo que ya estaban – Te amo- respondí ante lo mencionado por él – igual. Contestó finalizando la llamada.
Ojee un poco mi alrededor y me lancé de espaldas a uno de los muebles de la sala dejándome caer por mi propio peso, cansada lo estaba desde luego, todo el día pesado que habíamos tenido no era para menos, cerré los ojos para descansarlos, pero me fue inútil, necesitaba estar en algún lugar mas cómodo, y no es que los sofás no lo sean, solo que a mi preferencia elegiría mi cuarto para hacerlo.
Me incorporé de donde estaba sentada y caminé perezosa… bastante diría yo, hacia mi nuevo cuarto, pasé por el de Lena que estaba cerrado y por el pequeño espacio que hay entre el piso y le parte final de la puerta vi que la luz ya se encontraba apagada, lo cual llevo a la conclusión de que mi hermana ya dormía.
Me metí al baño, hice lo que necesitaba hacer, cambie mis vestimentas para luego meterme en mi cama para al fin descansar del pesado día que había tenido, y no solo yo sino también mi hermana.
-¡LEVANTARSE, VAMOS ARRIBA! ¡HORA DE ENTRENAMIENTO!- abrí los ojos como platos, ¿Quién se había atrevido a levantarme de esta manera? Donde sea Lena, juro que la parto- ¿¡Qué puta pasa!?- pregunté sentándome de golpe en la cama enfurecida, ok… no era Lena la que estaba en frente mío, era Elizabeth, vestida con vestimentas muy ajustadas con unas botas, toda vestida de gris en combinación con negro.
-¡ayyy pero tranquila niña!- frunció el ceño y se cruzo de brazos dando un par de pasos para acercarse a mi – vamos vístete ya, tenemos entrenamiento- dio un par de aplausos para apresurarme, me salí de donde estaba envuelta con todas esas sabanas y toque el frio piso con mis pies encaminándome al baño.
-¿¡pero que es esto!?- exclamé asombrada, había una serie de botones en frente mío, en vez de un closet normal como lo era ayer hasta antes de irme a Dormir.
-a ver… Emily, esto no es una casa normal, vivimos espías aquí, lo cual la hace muy diferente y desde luego divertida, para empezar estos botones- señalo a los que estaban a mi derecha, yo me encontraba parada justo en frente del armario, que quedaba al lado de la puerta del baño –sirven para elegir tu vestimenta, no tienes idea la cantidad de ropa que tú y tu hermana tienen con estos aparatos- decía mientras me explicaba, esto estaba empezando a gustarme sin duda alguna.
-y bien… si quiero algo como para “entrenarme” ¿que aplasto?- pregunte confundida sin saber cual de los botones presionar – fácil, cada botón tiene sus iniciales, presionas el de la “T” de Training y listo- inquirió, asentí con la cabeza al fin entendiendo lo que me decía, la maquina me trajo automáticamente una encantadora ropa, así mismo ajustada.
-bien te espero afuera para que desayunes algo rápido e irnos finalmente- dijo y se retiro de mi cuarto.
Me dieron esas traviesas ganas de aplastar todos los botones, pero por ahora no tendría tiempo; me vestí y arregle un poco – ah Emily, presiona el botón verde, tendrás tu nuevo celular- se asomó Elizabeth por la puerta de mi cuarto, hice caso a sus ordenes, presione el botón y agarre mi nuevo móvil, era algo TAN increíble, ni siquiera tenia tecla alguna, era algo tan delgado como un cuaderno de 80 hojas y en color negro, la tecnología que ocultaba esta casa era ¡impresionante!
-hola- saludo mi hermana con una sonrisa de oreja a oreja -¡mira Emily lo que hace nuestro microondas!- exclamó emocionada, el interés se formó en mí y le seguí enseguida a la cocina.
-pero… ese microondas ayer… no… estaba- dije nerviosa señalándolo interesada por al fin saber lo que hacia ese bendito aparato.
Mi hermana saco un paquete de un cajón, parecían galletas rectangulares en su envoltura, pero sin decir nada en la portada a apenas un rectángulo con dos colores rosado y naranja, lo metió en el presionando un solo botón. Espere unos cuantos segundo y absolutamente de la nada había un chocolate frio y unas donuts ¿impresionante? ¡BASTANTE! Creo que los mini espías en serio vivieron esto por que es real…
-bien ese es tu desayuno- inquirió mi hermana y yo aun seguía sobresaltada con el nuevo artefacto.
Me senté a disfrutar de mi desayuno, pero recordé que estábamos escasas de tiempo, me apresure un poco así lo hacíamos todo mas rápido – ¿que hora es?- pregunte- 6:00 AM- contesto Luciana que también se encontraba con su hermana en mi departamento, los ojos se me abrieron como platos, osea que si eran las 6:00 a ¿que hora me habría levantado?, en fin no tenia caso reclamar por algo que ya estaba hecho, no podría volverme a dormir cuando despierta ya lo estaba desde hace varios minutos…
CONTINUARA…
ME ENCANTO SIGUELA
ReplyDeletegeniiial como siiempre adrii!!! ya extrañaba el fiic .. <3
ReplyDeleteyo = adri ya la extrañaba
ReplyDeletepero bueno me gusto el cap
y como siempre TU NUNCA ME FALLLAS muaaa..
un beso t cuidas bye
soy karen (mexico)
VAMOS ADRI!!! QUE COPADO LOS CAPITULOS!!!
ReplyDeleteAHORA TE COMENTO EL OTRO!
BESIIITOS!
TU ROMI ;)
Hahahaha Kiero Un Armario Asii TT__TT
ReplyDeletexD Bueniismo Adri :)
ree ...lindow el capi espero me disqlpes plisss . besos biie attee...karla(guatemala)
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